20 razones para votar andalucista
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Hacer del Ayuntamiento un motor de la
economía local, apostando por los pequeños y medianos empresarios, luchando
por la equiparación de los autónomos al régimen general y Potenciando los
Centros comerciales abiertos.
-
Apostar por el turismo, como hacemos
desde el gobierno andaluz, uniendo eficazmente turismo, medio ambiente y
cultura. -
Elaborar planes urbanísticos para
luchar contra la especulación y por la optimización de recursos
locales. -
Utilizar racionalmente el suelo haciendo
compatible el desarrollo con la salvaguardia de los recursos
medioambientales. -
Desarrollar políticas de promoción y
rehabilitación, para sacar al mercado pisos con precios asequibles para
los jóvenes, familias numerosas y familias con rentas
bajas. -
Viviendas de alquiler para grupos
sin recursos para la compra -
Aumentar la plantilla de la Policía
Local, dotándola de mejores y mayores
recursos. -
Potenciar un modelo de actuación
policial asistencial y preventivo, con contacto diario con vecinos,
entidades,... -
Crear planes de emergencia,
incluyendo planes de autoprotección y específicos de
seguridad -
Desarrollar un Plan Estratégico a favor
de la integración social y laboral de los inmigrantes, con medidas para
evitar las bolsas de marginalidad. -
Programas de formación para el empleo y
la integración laboral y social de personas con discapacidad física,
psíquica o sensorial. -
Apostar por el turismo, como hacemos
desde el gobierno andaluz, uniendo eficazmente turismo, medio ambiente y
cultura. -
Crear la Concejalía del
Mayor. -
Impulsar la cultura local como principal
seña de identidad para situar nuestra esencia andaluza en la actual
globalización mundial. -
Coordinar y unificar la enseñanza de
adultos con políticas de formación y empleo y fomentar las escuelas de
padres. -
Desarrollar medidas positivas para la
incorporación de la mujer al mercado laboral, y crear servicios que le
permitan mayor grado de autonomía. -
Plan integral contra los malos
tratos, donde se persone el propio ayuntamiento como acusación particular,
con una red suficiente de pisos tutelados y programas de empleo. para la
mujer maltratada. -
Crear la Oficina de Inserción Laboral
y Social de los jóvenes, que apoye a los jóvenes emprendedores y facilite el
acceso a la primera vivienda. -
Crear grupos de trabajo en el que
participen jóvenes y el resto de agentes sociales para estudiar espacios de
ocio nocturno aptos el joven y la sociedad en
general. -
Reforzar los servicios de
urgencia. y Apostar por la distribución comarcal en las prestaciones
sanitaria -
Ofrecer el mayor número posible de
instalaciones deportivas, tal y como hacemos desde la Consejería de Turismo
y Deporte
Declaración Ideológica:
INTRODUCCION
No hace mucho tiempo, nos propusimos,
conscientes del momento crucial que afrontaba el andalucismo, dos tareas
inaplazables: la unidad y la renovación del discurso andalucista. Con el tiempo,
aquellos objetivos se han transformado en principios, y éstos en el motor del
andalucismo para el siglo XXI.
Esta declaración que presento recoge esos
principios. Es el trabajo serio, riguroso y moderno del presento recoge esos
principios. Es el trabajo serio, riguroso y moderno del andalucismo unido; un
trabajo colectivo que es fruto del análisis y el debate. Fundado en las mejores
aportaciones teóricas de nuestros días, es, al mismo tiempo, deudor de todos
aquellos que han aportado su mejor esfuerzo al
andalucismo. Refleja la unidad y también la coherencia
y la congruencia de un discurso sobre la Andalucía de hoy y de mañana, sin
fisuras ni ambigüedades. Prueba de ello es que quedara y a aprobado en la
comisión de la ponencia y recibiera la práctica unanimidad, con sólo un voto en
contra, en el pleno del Congreso A partir de ahora, contamos con un
instrumento útil, dinámico, adaptado a los nuevos tiempos, que inspirará nuestra
acción en la esfera político-institucional y también en el seno de la sociedad
civil. La declaración ideológica marcará las orientaciones para nuestros
programas de gobierno y para nuestras ofertas electorales.
Quiero resaltar el carácter progresista
de nuestro proyecto: su apuesta por el modelo de estado federal, por el
protagonismo de Andalucía en la construcción europea, de igual a igual con los
demás pueblos de Europa, por el estado del bienestar, por la democracia social,
junto a los más desfavorecidos, por la intervención cualitativa y dinamizadora
del sector público.
La identidad de Andalucía, dentro de la
globalización, su hecho diferencial, nuestra manera de ser distintos, unidos y
diversos, solidarios, tolerantes y pacíficos, respetuosos con el entorno,
orgullosos de nuestras instituciones de autogobierno, -eficaces, demócratas, y
transparentes,- dueños y soberanos de nuestro presente y futuro, configuran
nuestro proyecto. Así concebimos a Andalucía, esa Andalucía a ala que aspiramos
a gobernar, para lo que nos preparamos cada día, sin tregua. A ello os invito y
comprometo: a renovar también cada uno vosotros, andalucistas y a los que
todavía no lo sois, nuestro compromiso y pasión por Andalucía.
Viva Andalucía Libre!
Antonio Ortega
SECRETARIO
GENERAL I La identidad cultural de Andalucía
1 El pueblo andaluz ha forjado a través
de un proceso histórico y experiencia común una cultura propia y diferenciada,
rica y deversa, compuesta por elementos específicos comunes, que hacen de
nuestra cultura una realidad singular.
Esa singularidad ha tenido que
afrontar con demasiada frecuencia y violencia las presiones de la hegemonía de
la cultura estatista, cuando no ha sido despojada de sus propias señas de
identidad. La cultura andaluza no es ajena tampoco al avasallador empuje de la
cultura de masas, avanzadilla de la negativa homogeneización a escala mundial.
2 La cultura andaluza ha sido capaz a lo largo de su historia de
enriquecerse y, si todas las culturas son síntesis, en Andalucía las recíprocas
influencias de los pueblos han creado una fusión de culturas que la significan
por su carácter abierto, en condiciones de comprender otras culturas y servir de
puente y de ejemplo para nuevas relaciones entre los Pueblos basadas en la paz,
la tolerancia y la solidaridad, haciendo de la diversivilidad cultural una
virtud, antídoto frente a la estandarización y el totalitarismo.
3 La
conciencia de nuestra propia identidad cultural no está generalizada; a veces,
es tan sólo un tímido sentimiento de pertenencia, con matices localistas. Muchos
son los factores internos y externos que han impedido que se desarrolle en
Andalucía unaconciencia de identidad cultural. Por una parte, la ideología
estatista, sustentada desde dentro y desde fuera, cuyo objetivo es legitimar y
justificar la hegemonía cultural, política y económica del Estado español que,
consecuentemente, niega cualquier otra identidad cultural; Por otra, la
ideología doctrinaria del izquierdismo centralista, con preferencia de
cientifismo, cuyo pronóstico del fin de las identidades subestatales bajo el
avance de la modernidad no ha resistido la falsación histórica.
4 Sin
embargo, el estado-nación ha fracasado en su intento de homogeneización cultural
y ni siquiera ha conseguido superar las viejas asimetrías políticas y económicas
que hunden sus raíces profundas dentro de las propias estructuras del Estado
español, más bien ha sido la coartada adecuada para reafirmar los desequilibrios
territoriales y sociales, hechos patente tanto en tiempos no democráticos como
democráticos en las estructuras económicas y políticas.
5 El sistema
educativo andaluz, calco del español, no tiene en cuenta este capital propio de
Andalucía, impidiendo así que el Pueblo Andaluz tenga conocimiento y vivencia de
su propia y rica realidad cultural. Los andalucistas exigiremos para Andalucía
un sistema educativo que, dentro del respeto de nuestra historia y cultura,
consiga que el pueblo andaluz tenga una educación integral.
II La dependencia, condicionante de nuestra
identidad. 1 La desarticulación de Andalucía como
formato social, los graves problemas económicos, las crisis sociales, el
subdesarrollo, el carácter periférico de Andalucía con relación al centro de
desarrollo, se enmarcan en un económico y en lo político.
2 Nuestra
situación estructural en el Estado español es de dependencia, dentro de una
lógica de desarrollo desigual, en la dinámica implacable del sistema económico
vigente. Esa situación de dependencia se agrava en el proceso de mundialización
de la Economía. El proceso de concentración y centralización de la Economía. El
proceso de concentración y centralización espacial, como consecuencia de la
desaparición de las fronteras económicas en la Europa comunitaria, acentúa las
desventajas y produce desequilibrios sociales muy importantes. Esta nueva
tensión centro periferia aumenta las desigualdades iniciales y el poder de
las zonas de zonas dominantes, impidiendo un desarrollo autónomo y autocentrado,
más aun en ausencias de una clase económica autóctona y de un poder político
propio andalucista. En definitiva, Andalucía ha pasado a ser periferia de la
periferia del gran centro desarrollado de la Unión Europea.
3 Esta
situación de dependencia que Andalucía viene arrastrando, desde el siglo XIX,
arranca de la revolución liberal burguesa y el Estado Liberal como forma
jurídica del modo de producción capitalista, mantenida al margen de regímenes
políticos a pesar de que numerosos andaluces han formado parte de los gobiernos
del Estado, se ha convertido poderosamente al nacionalismo andaluz que, en
contraste con otros nacionalismos, siempre ha tenido un carácter progresista y
transformador.
4 A esa manera de entender nuestra cultura se le denomina
Andalucismo, que tiene su razón de ser en el compromiso permanente para la
concienciación y liberación del pueblo andaluz. El Andalucismo, la forma
andaluza de ser nacionalista, debe ser la fuerza transformadora que promueve la
ruptura de la posición subordinada de nuestra Nación, en el contexto estatal y
en el orden europeo, y que ejerza el autogobierno reivindicativo del pueblo
andaluz frente a los factores que determinan nuestra evolución dependiente y que
desafía nuestra dignidad como Nación.
5 El Partido Andalucista, como
instrumento político del nacionalismo andaluz, declara, en base a la mencionada
identidad de nuestro pueblo, el derecho al libre ejercicio de la
autodeterminación de la nación andaluza, del mismo modo que está reconocido para
todos los pueblos los pueblos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos de 19 de diciembre de 1996; en la Declaración sobre Principios de
Derecho de los de 1970 y en la Declaración Universal de los Derechos de los
Pueblos de 5 de junio de 1976, suscritos dichos acuerdos en el marco especifico
de la Organización de Naciones Unidas.
No obstante, e independientemente
del carácter inalienable del legítimo derecho a la autodeterminación, el Partido
Andalucista opta, en la actual coyuntura en una estructura federal de Estado
asentada sobre los principios de la igualdad y la solidaridad.
III El papel del nacionalismo andaluz
1 Entendemos que el nacionalismo andaluz
del siglo XXI debe cumplir con dos objetivos esenciales: ofrecer un marco humano
de participación, de solidaridad y de integración armónica entre necesidades
públicas y privadas, y operar una efectiva defensa del territorio y del
ciudadano, frente a los efectos disfuncionales del mercado mundial.
2 La
opción nacionalista en Andalucía surge como fuerza generadora de la conciencia
del Pueblo Andaluz, necesaria de esa situación objetiva de Andalucía,
articulando la acción política de los sectores y grupos sociales que convergen
en el nacionalismo e identifican sus interese con los intereses de la Nación
Andaluza.
3 El nacionalismo andaluz transforma el sentimiento en
conciencia y, reclama y proclama el derecho de los andaluces a controlar y
decidir en lo político y en lo económico sobre su futuro, en un compromiso
permanente de liberación del Pueblo andaluz que, desde su soberanía, decide
integrarse libremente en otras instancias de poder estatal y supraestatal.
4 El nacionalismo andaluz, el Andalucismo, se constituye así en el
instrumento de la ruptura y la transformación de la posición subordinada de
Andalucía en un proyecto político de autogobierno pleno, dentro de los
principios anclados en nuestra tradición cultural de libertad, igualdad,
solidaridad, justicia, tolerancia y participación democrática.
5 El
partido Andalucista, heredero legítimo del Andalucismo histórico de Blas
Infante, estructurado en una única organización política, a través de un proceso
de más de 25 años, con aciertos y fracasos, estos últimos, resultado a menudo,
del poder de las ideologías estadistas de la derecha de siempre y de la
izquierda anquilosada, encarna hoy un proyecto político nacionalista, de la
sociedad andaluza. El Partido Andalucista, como opción nacionalista pluralista
de centro izquierda, es un proyecto dinámico y abierto a los sectores más
activos de la sociedad andaluza, capaz de aglutinar a los sectores sociales
intermedios, trabajadores, autónomos, pequeños y medianos empresarios y
profesionales pertenecientes a las capas sociales que creen que la defensa de
sus intereses es la defensa de los interese de Andalucía.
6 Tal proyecto
exige una tarea enorme que debe emprenderse con la formulación de un concepto
nuevo de política, que sea capaz de disvincularse de las viejas pretensiones de
dirigimos y racionalización desde arriba del orden social, para orientarse en
una tarea más compleja pero mucho más ilisionante y democrática, cual es,
ofrecer un marco de integración activa de las demandas y pretensiones legítimas
de la propia Sociedad.
7 Regeneracionismo y utopía social fueron en el
pasado los grandes motores que permitieron a la sociedad progresar en un control
democrático de su propia futuro. Ahora tras la crisis de los modelos llamados
científicos, que han pretendido ofrecerse como alternativa al orden capitalista.
El nacionalismo andaluz debe dirigir su acción hacia:
La capacidad de
regeneración social a través de un proyecto orientado hacia la sociedad y hacia
la propia esfera política.
La capacidad de formación y movilización de
un horizonte utópico, inmediato, controlable y experimentado por los propios
ciudadanos.
8 El proyecto Andalucista debe dejar claro y así transmitir
a sus hombres y mujeres, que Andalucía dispone de los recursos, de los
conocimientos y de la capacidad de movilización y organización suficiente para
proceder a una defensa activa de nuestra tierra, de nuestras instituciones
políticas y de nuestros legítimos derechos individuales y colectivos.
El
Partido Andalucista asume, con toda legitimidad, la larga tradición de lucha que
las clases populares de Andalucía, tanto campesinas como urbanas, han
materializado fundamentalmente desde el siglo XIX en defensa de sus derechos y
con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida.
Así mismo, nuestro
partido reconoce y reafirma su estrecha y directa vinculación con la figura de
Blas Infante, cuyo trabajo teórico, así como su acción política, impulsaron el
resurgimiento y desarrollo de la conciencia nacionalista en Andalucía. Su
entrega absoluta a la idea de una Andalucía Libre constituye el indiscutible
origen del nacimiento andaluz contemporáneo en nuestra comunidad.
El
Partido Andalucista ha de revitalizar, en el orden interno, un poderoso sentido
de activismo militante; y en el orden externo, es decir, en su proyección hacia
la sociedad, un a renovada capacidad de movilización en torno a los grandes
problemas y conflictos pendientes de nuestra colectividad. El Partido
Andalucista está obligado históricamente a convertirse en un verdadero revulsivo
social que haga recobrar a los andaluces su capacidad de entusiasmo y repuesta
política, en la línea de un mensaje continuo de llamada a la transformación de
la realidad. 9 La emigración, lastra secular de
andalucía, supuestamente desaparecida, no ha hecho sino trasnformarse, privando
a nuestro país de los valiosos esfuerzos de andaluces de alta cualificación, que
después de ser formados en y a cosa de Andalucía, se ven obligados a
desarraigarse de nuestra tierra en busca de mejores condiciones materiales de
vida. Es imperativo del Partido Andalucista la transformación de la realidad que
impone esta inaceptable pérdida.
IV Andalucía en la nueva estructura política
Del Estado de las Autonomías al Estado
Federal.
1 El Partido Andalucista propugna un modelo federal para el
Estado Español. Con ello, somos fieles al legado histórico de nuestro pueblo y
asumimos la tarea pendiente de la renovación institucional frente a la doctrina
unitaria.
El federalismo constituye la opción ideológica del
nacionalismo andaluz, que apuesta decididamente por la construcción federal del
estado y expresa la necesidad de converger en un a unidad de acción con todas
las organizaciones políticas, movimientos sociales y sectores más avanzados de
la sociedad que pretenda su definitiva implantación.
El Partido
Andalucista afirma que sólo el federalismo es capaz de dar respuestas a las
exigencias y aspiraciones de autogobierno plano para Andalucía en un modelo de
Estado que supere las limitaciones y anacronismo del viejo Estado Nación y sea
expresión y marco adecuado para la igualdad y la solidaridad.
2 El
sistema federal es la real del principio de subsidiariedad en el que cada
comunidad humana, sin considerar su dimensión, puede afirmar su propia
identidad, dentro de una nueva Cultura político-administrativa de cooperación y
de toma de decisiones políticas lo más cerca posible del cuidado.
3 El
federalismo es también una opción ideológica. EL modelo constitucional, plasmado
en el Título VVI de la Constitución Española de 1978, y aceptado implícitamente
por la derecha catalana y vasca, concedía amplios niveles de autogobierno a las
llamadas nacionalidades históricas y al resto una mera descentralización
administrativa. Así, se daba sanción constitucional a la asimetría en la que se
basa la propia estructura del Estado. La movilización socio-política andaluza
quebró ese diseño del Estado pero su lucha se vio frustrada por los resultados
del Referéndum del 28 de Febrero de 1980, por la prevista inviablildad de
superar las duras exigencias para el autogobierno impuestas por las Cortes
Españolas: mayoría absoluta en votos en cada provincia. Requisito que hubiera
hecho imposible la autonomía en otras comunidades históricas.
4 Ante
esta situación de frustración, el Partido Andalucista asumió una responsabilidad
histórica y puso en juego los medios que tenía a su alcance para desbloquear el
proceso a través de la única vía constitucional posible, dado que los resultados
del Referéndum, rechazaron la ratificación de la iniciativa al no obstante la
mayoría absoluta en todas las provincias andaluzas. Ante esto, se puso en marcha
un mecanismo consistente en declarar válida por ley orgánica la iniciativa
autonómica expresada por el Pueblo Andaluz la posibilidad de acceder al
autogobierno en igualdad con las denominadas nacionalidades históricas, por
interés nacional como así refleja el artículo en cuestión.
5 Hoy
asistimos a un renovado intento de vuelta al modelo pactado en la transición. En
este proceso las derechas catalana y vasca, ahora con la complicidad de la
derecha centralista, pretende volver atrás ante el fracaso del modelo
constitucional.
6 Por todo ello, el Partido Andaucista asume otra vez la
bandera de la ruptura. El punto de partida para acometer el proyecto debe ser la
reforma constitucional, que dé cabida a un modelo de Estado federal. El Partido
Andalucista afirma que sólo el federalismo es capaz de dar respuesta a las
exigencias y aspiraciones de autogobierno pleno para Andalucía en un modelo de
Estado federal. El Partido Andalucista afirma que sólo el federalismo es capaz
de dar respuesta a las exigencias y aspiraciones de autogobierno pleno para
Andalucía en un modelo de Estado que supere las limitaciones y anacronismos del
viejo estado-nación y sea expresión y marco adecuado para la igualdad y la
solidaridad.
La urgencia del Pacto Local
1 En esta misma
línea, el partido Andalucista reivindica un mayor papel par los municipios y las
comarcas como medio para articular la sociedad andaluza y hacer efecto el
principio de subsidiariedad que venimos proclamando.
2 La óptica
centralista ha venido considerando a los pueblos y las ciudades como estructuras
residuales que debían ocuparse sólo de lo que el Estado fuera incapaz de
alcanzar. Así, la propia Constitución Autónoma Española de 1978, frente a un
relativamente claro reparto competencia entre Estado central y Comunidades.
Autónomas, olvida por completo los municipios, estableciendo sólo el principio
de suficiencia financiera, que más tarde ha resultado reiteradamente
insatisfecho.
3 La propia vitalidad de las Administraciones Locales, su
cercanía a los problemas de los ciudadanos, el mayor dinamismo de sus
actuaciones ha marchado su propio desarrollo y ha impuesto una realidad, donde
lo residual, es lo supramunicipal.
4 Sin embargo, la falta de un
Estatuto que dé carta de naturaleza a esta situación está llevando a los
Municipios a arrastrar un endeudamiento que está afectado a su propia actividad,
a numerosas pequeñas y medianas empresas suministradoras e incluso a la
creabilidad de estas administraciones.
5 Es necesario, por tanto, un
conjunto de medidas de descentralización y consecuentemente de financiación, que
introduzca una cierta racionalidad en la estructura de poder del Estado,
persiguiendo conceptos como la eficiencia, la simplificación o la economía, y en
última instancia, la posibilidad de participación democrática de los ciudadanos
afectados en la gestión de los servicios públicos.
6 En concreto,
debemos exigir el que se abra un proceso de diálogo permanente entre las
Administraciones del Estado, parta la reforma del vigente sistema de
participación de los Municipios en los ingresos públicos, ligados a un nuevo
modelo competencíal, que haga viable la presencia de los servicios públicos
esenciales, que constituyen una pieza fundamental del Estado del Bienestar.
7 El Gobierno andaluz debe además su papel y protagonismo en la
divulgación de sus competencias en materia municipal, urgiendo la necesidad de
perfeccionar el Fondo Andaluz de Cooperación Municipal y la programación
legislativa del marco de relaciones municipales a través de una ley Andaluza de
Régimen Local.
8 Desde el prisma de la división administrativa, es
necesario aportar una gran dosis de coherencia en le mapa político
administrativo, enmarcado la citada división desde COMARCALIZACION teniendo en
cuenta las comarcas naturales y no desde la caótica división provincial, que
está protagonizada por las Diputaciones Provinciales, con unas competencias poco
definidas, que no sólo las carga de inoperancia, sino, que las vacía de
contenido.
En base a todo ello, el Partido Andalucista propugna la
paulatina disolución institucional de las Diputaciones Provinciales, potenciando
el sistema de mancomunidad de servicios como forma idónea de cohesión interlocal
e intercomarcal.
Andalucía y la Unión Europea.
1 Uno de
los referentes más recurrentes en la acción política en Andalucía es Europa. En
efecto, desde la incorporación a las Comunidades Europeas en 1986 se ha
delimitado un nuevo escenario, un nuevo terreno político. Los problemas de
nuestros sectores productivos claves. Sectores en crisis económica, así como
importantes cuestiones derivadas de la terminación geopolítica de Andalucía está
presentes en un determinado discurso europeo.
2 Ese discurso sobre
Europa, ampliamente compartido, nos muestra, a veces, a la Unión Europea como un
poderoso Leviathan, dispuesto a devorar nuestras ilusiones y proyectos otras,
como un padre provincial que subviene nuestras necesidades con ayudas y
subsidios. EN demasiadas ocasiones ha sido la coartada perfecta par huir de
insuficiencias e incapacidades y de dar repuesta adecuada a los desequilibrios
estructurales que sufre nuestro pueblo.
3 Eso planteamientos, en un
momento en el que la construcción europea en lo económico y también, aunque más
lentamente, en lo económico y también, aunque más lentamente, en lo político no
tiene vía de retorno, dan cuenta de la incapacidad de ofrecer un proyecto de
futuro, de coherencia, seriedad y laboriosidad y también de la incapacidad
política de saber defender nuestros intereses con firmeza.
4 El riesgo
para Andalucía es evidente. La actitud pasiva, -de resignación y renuncia-, la
búsqueda a ultranza de la convergencia nominal, al dictado de las
internacionales de los partidos centralistas, nos aleja paradójicamente de la
convergencia real con los demás pueblos europeos, de tal manera que los
objetivos de cohesión económica y social quedan reducidos a un triste sarcasmo.
5 Por otra parte, el tradicional equilibrio europeo parece haberse roto
a favor de un proyecto de integración, sobre todo, económico y financiero, de
corte neoliberal, en el que prevalecen los interese de los grandes grupos
industriales y financieros, sacrificándose los sectores productivos primarios de
las zonas menos desarrolladas de la Unión. A ello hay que añadir que no sólo no
se consolida una auténtica política de redistribución de las riquezas sino que
es constantemente puesta en entredicho por los sectores más insolidarios.
6 En ese marco, Andalucía es vista como un País al pairo de la falta de
Proyecto, de desvaríos y renuncias, que sólo espera ayudas y subvenciones. Es el
resultado del fracaso de los gobiernos sucesivos, incapaces de sacar a Andalucía
de las últimas posiciones por cifras de desarrollo y desempleo, impropias de las
postrimerías del Siglo XX.
7 El Parido Andalucista no acepta ese papel
para Andalucía, pasivo y subordinado, ni quiere ser víctima de una división
territorial del trabajo. La defensa de los sectores productivos andaluces tiene
que responder a la formulación de un empeño colectivo basado en criterios de
autoexigencia, eficiencia, competitividad, renovación y adaptación,
aprovechando, tras un balance y un diagnóstico adecuado, las ventajas
comparativas que sin duda para Andalucía tiene el Mercado único.
8
Tampoco aceptamos que, en el reparto del poder político en Europa, corresponda
al gobierno central la exclusiva representación de los intereses de Andalucía en
las instituciones de la Unión Europea y la utilice en los grandes debates
europeos sobre Agricultura, Pesca, Infraestructuras, Política comercial, Medio
ambiente y no ha participado en el proceso de toma de decisiones vitales para el
futuro de nuestra tierra. No es de extrañar, por tanto, que la lejanía de los
ciudadanos de estas decisiones haya generado frustración y rechazo creciente al
proyecto de construcción europea.
9 Nuestro modelo de Europa es un
modelo federal. Un modelo donde el poder único de interlocución de los Estados
debe ser tan sólo un recuerdo histórico. Los Pueblos piden paso, piden
participación y el modelo intergubernamental no sirve. Hay que avanzar en las
instituciones que den cabida a los poderes subestatales, los viejos esquemas
estatales no dan ya satisfacción a muchas de las grandes cuestiones que cada día
nos planteamos los ciudadanos europeos. Consecuentemente el Partido andalucista
apuesta por la construcción de una Europa de los Pueblos.
10 Por tanto,
es imprescindible un discurso Andalucista sobre Europa. Un discurso
participativo, constructivo, solidario y progresista que recoja mi posición
irrenunciable al derecho de codeterminación en el proceso de integración
suproestatal. En el proceso de integración supraestatal. Será nuestra
contribución a la construcción de una europea que es, al mismo tiempo, nuestra
mejor apuesta por la construcción de
Andalucía.
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